Representantes de instituciones y empresas hablan del presente y el futuro de la movilidad eléctrica 

El pasado mes de mayo Circontrol asistió al EVS32 el evento más importante para académicos, gobiernos y profesionales de la movilidad eléctrica que se celebró en Lyon. Este evento está organizado por AVERE, la asociación europea por la movilidad eléctrica, que se fundó en los años 70 después de la primera crisis del petróleo y reúne 1.000 miembros de 15 países incluyendo usuarios de VE, ONG, asociaciones, grupos de interés, instituciones públicas, centros de investigación y empresas del sector. Su objetivo es intercambiar conocimiento y potenciar la movilidad eléctrica desde la industria, la academia y los usuarios.

Siguiendo este objetivo, durante el EVS32 se celebró el AVERE eMobility Conferenece (AEC) 2019, un congreso con ocho sesiones en total en el que se habló de la situación actual de la movilidad eléctrica, así como de sus perspectivas de futuro con la presencia de gobiernos regionales y nacionales, instituciones internacionales y empresas.

Durante los tres días de congreso AEC 2019 se cubrieron los siguientes temas: experiencia de carga, movilidad urbana, vehículos autónomos, la movilidad como servicio, los vehículos pesados eléctricos, la cara inteligente y los vehículos de hidrógeno. 

A continuación os ofrecemos algunos puntos relevantes de estos tres días de conferencias a las que asistió Circontrol: 

Los pioneros del Vehículo Eléctrico 

Conocer como son los conductores de Vehículos Eléctricos y cuáles son sus hábitos y preferencias es importante para diseñar unas estructuras y tecnologías que se adapten a sus necesidades. Aunque según algunos estudios los conductores de VE actuales pueden considerarse pioneros y quizás no serán representativos cuando los VE sean mayoritarios, pero es interesante estudiar su comportamiento.

En este estudio destaca que el factor más importante para elegir un punto de carga no es ni el precio ni el tiempo que se tarda en cargar el vehículo, es su localización. En este sentido los conductores prefieren cargar en su casa (61%), seguido de la carga en el lugar de trabajo (21%) que puede substituir a la carga doméstica si el precio es adecuado. La carga pública, en cambio, tiene poca presencia (8%) pero es importante porque la existencia de cargadores de acceso público motiva la transición al VE.

Estas son las tendencias generales, pero existen variaciones según el tipo de conductor. Los conductores de VE que viven en las afueras de las ciudades y que representan la mitad del total cargan en casa (65%) y en el trabajo (25%) según les convenga más teniendo en cuenta sus horarios. La otra mitad la conforman usuarios que se mueven habitualmente por formas urbanas y los que viven en zonas rurales. Los usuarios que viven en zonas urbanas cargan en el lugar que más les convenga, no tienen problemas en usar cargadores públicos y usan aplicaciones tecnológicas para localizar el cargador más cercano.  Los conductores que viven en zonas rurales y más aislados cargan casi siempre en casa (83%)

Viajes largos y la preocupación por la autonomía 

Uno de los frenos principales para la transición al Vehículo Eléctrico es su autonomía y la dificultad de realizar viajes largos. Siempre se ha hablado de la importancia de los puntos de carga rápida que en 20 minutos permitan una carga suficiente para viajar 300 kilómetros como posible solución, pero no es la única. 

En el AEC 2019 se ha hablado de otra solución que implica el uso de datos para mejorar la coordinación y optimizar el uso de los cargadores. Para conseguirlo es clave compartir información. Al planificar una ruta larga el conductor del VE calcula distintas posibles paradas para cargar su vehículo, para optimizar esta combinación se propuso un sistema mediante el cual se pida el tiempo de espera para un punto de carga en un momento específico, se obtenga una respuesta y se envíe una reserva que contiene la hora de llegada y el tiempo estimado de carga. Con esto se conseguirá una mejor red de cargadores que evite tiempos de espera de más de dos horas y un mejor aprovechamiento de la infraestructura de carga existente reduciendo el tiempo de espera en un 38% y la infraestructura necesaria en un 12%. 

 

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